domingo, 1 de mayo de 2016

La Venezuela en la que todos deseamos vivir.

Por muchos años Venezuela fue sinónimo de tierra libre, prosperidad y grandes oportunidades. Gracias a esto, muchos inmigrantes de países golpeados por conflictos bélicos, crisis económicas y políticas fueron llegando a esta tierra de gracias de Dios, para convertirse en venezolanos luchadores y emprendedores, que con su arduo trabajo y constancia contribuyeron a la construcción de esta nación.

La mayoría de ellos, dejaron poco o casi nada en sus países de origen, quizás algún familiar con menos suerte; pero trajeron con sigo un cumulo de tradiciones, conocimientos y calor humano para sumar esfuerzo hacia la construcción de una nueva patria, que fuera más grande y prospera que la que dejaron lejos.

Al poco tiempo crearon familia mezclándose y arraigándose profundamente al país, su trabajo creo prosperidad y fuentes de empleo necesarios para impulsar la creciente economía venezolana, golpeada constantemente por los vaivenes del mercado petrolero, que profundamente crea crisis y desajustes económico por falta de una seria visión de país.

Las dos últimas décadas del siglo XX fue para Venezuela, el inicio de una profunda crisis económica, que condujo al deterioro progresivo de la sociedad, la pérdida de valores, la creciente violencia social, que se mide con índices sangrientos de muertes, comparables con los que viven sociedades en pleno conflicto bélico. 

Esos años se caracterizaron por el empobrecimiento progresivo de la sociedad, la crisis de valores, la protesta social paulatinamente hecha violencia, la pérdida de la confianza en el sistema político imperante y un sentamiento pesimista, en cuanto a que esa clase política, no podía dar soluciones a los problemas que envolvían a nuestro sociedad.

En la actualidad, muchos venezolanos buscan un mejor lugar para vivir, como en el pasado lo hacían aquellos inmigrantes que vinieron con solo sus manos e intelecto a construir un gran país, una segunda patria. ¿Que hemos perdido en este siglo XXI?. Pasar de un país de oportunidades, en dónde muchas personas de todo el mundo deseaban venir a trabajar y dar su esfuerzo para crear progreso y prosperidad. A un país dividido, en donde la clase política, a espalda de la sociedad, dilapidan los recursos económicos, destrozan la economía y limitan las oportunidades a los jóvenes de acceder a verdaderas oportunidades, abriéndoles la puerta para un éxodo masivo, para dirigirse a un país extraño, con pocas posibilidades de lograr el éxito, prácticamente bajo un exilio económico, injusto e innecesario.

Es imposible pensar en un país que con tantos recursos naturales, con las mayores reservas de petróleo y gas natural del mundo, con recursos mineros, forestales, pesqueros e incluso suelos fértiles, grandes reservativos de agua dulce y una sociedad que históricamente hemos logrado luchar contra todas las dificultades; padezcamos actualmente penurias y limitaciones comparables a sociedades arrasadas por fenómenos naturales o largas guerras.

El reto más grande para los venezolanos, es ponernos de acuerdo con el país que queremos construir, visión turística de sociedad justa, en donde todos seamos iguales y tengamos las mismas oportunidades de nacer, estudiar y progresar, en donde el respeto mutuo y la convivencia en sociedad sea las premisas para la resolución de los problemas. ¡Esta en es la Venezuela en la que todos deseamos vivir!.


      
Hablemos de SIG, Actualizado en: 18:44:00