viernes, 21 de octubre de 2016

Tras la busqueda de una nueva oportunidad

Toda crisis trae con sigo enormes sacrificios y nos exige reflexiones, aprendizajes, innovación y cambios profundos en la forma de plantearnos las soluciones a los problemas que debemos afrontar para superar las crisis.

Muchos ejemplos de sociedades enteras, que han afrontado con claridad y esfuerzo grandes crisis económicas, desastres naturales, conflictos bélicos, guerras civiles y otras tantas, que han diezmado a países enteros e incluso a continentes, resurgiendo entre cenizas y creando sociedades fortalecidas, países prósperos con grandes desarrollos económicos, políticos y sociales.

El instinto natural de sobrevivencia, nos inspira a buscar una salida inmediata al peligro inminente que representa para el ser humano una crisis económica de grandes magnitudes. Es lo más lógico y racional, alejarse de zonas devastadas donde probablemente la escasez de alimento, los posibles brotes de enfermedades y el riesgo de daño físico afecten en gran medida a nuestra sociedad.

La búsqueda de nuevas oportunidades para reinsertarse en una sociedad completamente distinta a la que habitualmente convivimos, representa grandes retos, sacrificios personales y familiares, que pueden ser comparables incluso a los que deben afrontar las personas que permanecen en las zonas de crisis o devastación. Es difícil hacer comparaciones, entre una y otras situaciones, para algunos su mayor sacrificio es dejar todo por una nueva oportunidad, para otros su arraigo y esperanza le permite soportar las penurias de una crisis que se presenta sin salida inminente. De acá viene la afirmación de que "Grandes Crisis crean Grandes Sociedades", por supuesto es muy fácil afirmarlo, lo difícil es encontrar el camino y superar sin muchos daños colaterales estas desventuras.

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Principales rutas migratorias


El mundo en que vivimos está sumergido en una constante crisis, pasamos de una tenue calma a una agitada convulsión social en muy poco tiempo. La inestabilidad política y los desequilibrios económicos producen involución en muchas sociedades por todos los continentes. Pareciera que es más importante mantener una hegemonía política y el poder, que lograr el equilibrio económico y el bienestar social de los pueblos. Pensamiento radical pero lógico, para implantar visiones e ideologías que buscan en las crisis sus mayores adeptos, para sustentar o soportar esquemas modernos de dominación humana.

Las grandes oleadas de inmigrantes que llegan a diferentes países europeos y a algunos países americanos, provenientes de esas regiones que confrontan las más grandes crisis de este siglo, huyendo de los horrores de la guerra, la pobreza, la desesperanza e infinidades de penurias y maltratos. Muchos de ellos jamás podrán insertarse en esas sociedades y deberán tomar el camino de retorno a sus lugares de origen, desalentados y en peores condiciones deberán afrontar de nuevo su cruda realidad.

Emigrar a un país lejano, es tomar una decisión radical y consciente de que no existe alguna mínima esperanza de lograr las oportunidades de crear un hogar, darle las comodidades y seguridad a nuestros seres queridos. Emigrar, es seguir el camino tras la búsqueda de una nueva oportunidad de iniciar una vida mejor. Es buscar lo que aquí no tenemos, o es casi imposible obtenerlo. Es alejarse de los dramas sociales, la escasez, presiones políticas e ideologías precarias, los abusos del poder, la xenofobia y el racismo. Es poner distancia de lo que no queremos o intentamos evitar. Es buscar en definitiva una nueva patria, que nos pueda acoger y brindarnos esas oportunidades y comodidades que nos hagan sentir como en nuestra propia patria.

La decisión de buscar una nueva oportunidad, lejos de nuestra patria, afecta de manera emocional a la persona que asume este gran reto, no es fácil tratar de buscar nuestro lugar en una sociedad distinta, en donde la competencia feroz y la frialdad en el trato pueden ir socavando nuestras fortalezas y deseos de afrontar esos retos. Solo debemos recordar que en lo más profundo de nuestro ser, está escrito en el código genético, el mayor profundo deseo de buscar una nueva oportunidad para una vida mejor. Este deseo, nos inspiró hace algunos miles de años a salir de las penurias del continente Africano, en búsqueda de tierras con mayores recursos y poblar el mundo entero.


Hablemos de SIG, Actualizado en: 22:49:00