viernes, 31 de marzo de 2017

¿Quién es el verdadero dueño de nuestros datos?

En esta revolución tecnológica los datos constituyen un activo fundamental para cualquier empresa tecnológica, estos permiten soportar estudios, estadísticas y predicciones que impulsan campañas publicitarias, apalancan nuevos productos y servicios que generan millonarias ganancias en la economía digital.

En los últimos años, la generación de datos a nivel corporativo y personal ha crecido exponencialmente, hasta sobrepasar la capacidad de almacenamiento y de manejo efectivo de los datos.

Muchas organizaciones han tenido que migrar parte de sus datos a almacenamientos externos en la nube, para beneficiarse por la disminución de costos asociados al manejo y administración de grandes volúmenes de datos, que consumen enormes recursos de almacenamiento y procesamiento, exigiendo  cada ves más “hardware” modernos y de mayor eficiencia.

A nivel de las personas, este comportamiento de crecimiento exponencial de los datos, se asemeja mucho al descrito anteriormente. Sin lugar a duda, el abaratamiento de los modernos equipos informáticos, como los celulares, tabletas, cámaras digitales, entre otros, han favorecido la expansión de los datos personales, que en la mayoría de los casos, sobrepasan la capacidad de almacenamiento de nuestros dispositivos móviles, obligándonos a utilizar servicios de almacenamiento en la nube de forma gratuita o paga, sin conocer los detalles de las políticas que van a regir los datos.

La consolidación de las redes sociales ha beneficiado también la expansión de los datos personales. La mayoría de nosotros mantenemos perfiles digitales en las principales redes sociales que existen, e inundamos discriminadamente esos perfiles con grandes volúmenes de datos personales, sin entender los peligros de compartir elementos servibles de nuestra vida personal.

 Estos datos compartidos pueden afectar de manera significativa aspectos de nuestra vida cotidiana, y el riesgo evidente de que grandes corporaciones se beneficien de esos datos y logren extraordinarios ingresos con la utilización de nuestros datos sin darnos cuenta de ello.

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Los datos compartidos

¿Quién es el verdadero dueño de los datos compartidos en la Internet?


Es quizás la pregunta más inteligente que debemos hacernos antes de compartir datos en cualquier red social, servicio de almacenamiento en la nube, mensajería instantánea y servicios de correo electrónico. Sin lugar a duda, la mayoría de nosotros, no dedicamos tiempo a leer las políticas de manejo de los datos de cada servicio en la Internet en la que decidamos crear perfiles y cuentas personales.

Cada red social o servicios en la nube, tienen diferentes políticas de manejo de los datos, que comúnmente son expresadas mediante contratos digitales, que de manera irracional confirmamos nuestra aceptación, sin leerlos ni analizarlos detalladamente.  Muchos de ellos, inclusive afirman su disposición abierta de compartir y vender nuestros datos a grandes corporaciones tecnológicas sin consentimiento previo del usuario.

Las personas confían plenamente en estos servicios digitales, sin embargo, se debe tener cuidado de compartir datos críticos que puedan producir daños personales, si se utilizan en forma incorrecta. Debemos recordar, que al compartir los datos estamos cediendo derechos sobre datos compartidos llegando inclusive a perder en forma definitiva nuestra autoría.

 ¿Qué se debe compartir?


Muchos expertos en seguridad de los datos, recomiendan no compartir datos personales sensibles en redes sociales, evitar el almacenamiento de datos en servicios en la nube y no enviar datos mediante mensajería instantánea ni servicios de correo electrónico, sin conocer en detalle las políticas de seguridad y de manejo de los datos que cedemos.

Cómo es casi imposible vivir aislado en este mundo digital, en donde nuestros perfiles de redes sociales, se convierten literalmente en nuestra biografía viviente, en donde expresamos a diario los sentimientos, momentos íntimos y otras tantas vivencias. 

Es importante, que a la hora de compartir, se debe analizar con cuidado el grado de criticidad del dato, definiendo los riesgos que nos pueden acarrear su publicación indiscriminada, su comercialización o pérdida de autoria. Después de entender estos riesgos, solo estaremos dispuestos a compartir o almacenar los datos de manera más conciente y razonable.

¿Cómo se puede garantizar la propiedad de los datos compartidos en la Internet?


 Es casi imposible garantizar la propiedad de los datos compartidos en la Internet, si por si existen diferentes contratos de derechos de autor que garantizan algún nivel de seguridad, en cuanto a la autoria de las publicaciones. Las redes sociales, los servicios de almacenamientos en la nube, mensajería instantánea y servicios de correo electrónico poseen políticas de manejo de los datos que benefician su utilización para fines poco conocidos por sus usuarios.

La pérdida parcial o total de la propiedad de nuestros datos depende mucho en dónde compartimos los datos, se debe estudiar a fondo los contratos de autorización que confirmamos, al momento de crear los perfiles o cuentas en los servicios de Internet.

La mejor recomendación es compartir los datos de manera conciente, asumiendo los riesgos y comparándolos sobre los beneficios que se puedan obtener con el uso de los servicios en la Internet. La prudencia es la mejor virtud, a la hora de compartir nuestros datos en el mundo digital.




Hablemos de SIG, Actualizado en: 23:26:00