jueves, 8 de noviembre de 2018

Redescubriendo al Sur



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Durante gran parte de este siglo, el mundo se ha sumergido en la crisis migratoria más grande de los últimos tiempos, comparable con crisis de magnitudes globales como la I y II guerra mundial. Esta crisis, al igual que las otras, ha producido el desplazamiento de millones de personas que  buscan mejores condiciones de vida, pero con consecuencias sangrientas debido a las peligrosas rutas de escape y las constantes limitaciones de movilidad que muchas naciones imponen para protegerse de la avalancha humana.

El fenómeno de la migración humana es tan antiguo como la humanidad misma. Desde siempre el ser humano ha huido del riesgo inminente de catástrofes naturales, factores ambientales y principalmente de conflictos bélicos, que de una u otra forma han puesto en riesgo, la supervivencia de las personas que habitan esos territorios diezmados a consecuencia de muchos factores.

Hace doscientos años, Venezuela afrontaba tiempos difíciles, la barbarie y el terror asolaban al territorio entero, ¡la guerra era a muerte! y destrozaba la patria, solo el deseo de libertad nos llenaba de fuerza, para seguir luchando contra la opresión.

Es extraño este relato, lleno de sueños y deseos de libertad, plausible y hasta épico, pero con profundas bases históricas.

En esos años, salimos al Sur persiguiendo un sueño, éramos miles siguiendo sueños de otro. Fuimos descubriendo el camino tortuoso de un continente diezmado por una cruenta guerra a muerte, como valientes cartógrafos creamos con pinceladas de sangre el nuevo mapa político de Suramérica.

En aquellos tiempos, no fuimos a emigrar a otras tierras, ni salimos huyendo de una crisis incontrolada, fuimos a libertar, sin ningún compromiso alguno, sino solo por el deseo de liberar de opresión a pueblos enteros. Con nuestra sangre regamos campos, que después fueron fértiles y los caminos se convirtieron en ríos al correr nuestra sangre.

Los tiempos han cambiado, vivimos el modernismo caracterizado por la globalización, todo está interconectado, la tecnología nos ha envuelto y el enredado mundo de la internet nos agobia constantemente.Tiempos distintos pero agobiados por una misma realidad, que siempre resurge y nos afecta.

El destino nos ha obligado a salir de la patria nuevamente, a redescubrir Suramérica, como si fueranos cartógrafos aventureros del siglo XVI, con pocos instrumentos que llevar,  recorriendo caminos desconocidos, por lo menos para nosotros, muchas veces a pie o utilizando otros medios, intentado recorrer las rutas de hace doscientos años, persiguiendo ahora nuestros sueños, buscando oportunidades perdidas en nuestra patria. Levantando historias que luego posteamos en redes sociales, e incluso georeferenciamos de forma precisa, para ir construyendo nuestro mapa de tragedia por todo el continente.

Estas creaciones cartográficas, representa la más variada creatividad del genio humano, no son solo mapas estáticos, sino rutas complejas que enlazan lugares, caminos, sitios de descanso y hasta una que otra belleza natural.

Todo este compendio cartográfico, ausente de normas, principios y reglas, fundamento básico de toda cartografía, son compartidas en la Web para dar testimonio fiel de la andanza épico. Luego, serán utilizadas por otras personas que seguirán el camino al Sur, como si fuera una fiebre incontrolable que nos embate.

Atrás dejaremos todo, o por lo menos algún sentimiento, no sabemos si regresaremos algún día, las esperanzas se desvanecen en otras realidades. Países y sociedades extrañas, aunque compartamos idioma, historia y continente.

Las diferencias entre emigrante, inmigrante y migrante depender profundamente del punto de vista de la persona que lo estudia, lo vive o critica, pues, el emigrante es el que se va de su patria, mientras que el inmigrante es el que llega a una tierra extraña a encontrar algo de fe y esperanza. Por su parte, el migrante, es un concepto más abstracto, simplemente, es la persona que se desplaza de su lugar del origen a otro distinto con mejores condiciones de vida.

Tres palabras con significados distintos, que son sustantivos de una cruda realidad, que nos afecta a todos, fracturando sociedades, desequilibrando economías y debilitando los cimientos del mundo moderno.

Al estudiar esta tragedia, no debemos pensar que simplemente se trata de flujos migratorios, como si pudiéramos explicar de forma simplista, la compleja realidad humana. No son aves o insectos, son seres humanos que buscan en tierras lejanas lo que han perdido en su lugar de origen.

Son millones, los que han quedado sin podría en este mundo de desigualdades, nos pueden llamar apátridas, ya que muchos la han perdido, y buscan con desesperanza tierras que les den nuevas oportunidades.

Quisiera poder expresar en un mapa la cruda realidad de mi país, como antiguo cartógrafo aventurero, que en su obra describió la realidad de su época, dejando huella imborrable el tiempo que le tocó vivir.



Hablemos de SIG, Actualizado en: 21:12:00